Ana y Las mujeres

ABRIL - encuentros

PASADA

Presentación de libro

“Detrás del espejo",
Autorretratos 2010-2025

María Zorzón

¿Quién fue la persona que te recibió en este mundo?

Dentro de la infinita maneras

La fotografía nos permites infinitas manera de interpretaciones y usos. Llevo tres décadas dedicada a la fotografía como mí medio de expresión, a través de proyectos. Para esta ocasión decidí fotografiar para celebrar un vínculo, el vínculo de una médica obstetra y ginecóloga con sus mujeres durante décadas. Una celebración de la vida y la relación humana!

Un día durante la pandemia, recibo un WhatsApp de Ana diciendo «Hoy vino una paciente y me dijo, —¡Tenemos que celebrar Ana, hace cincuenta años que me atendés!». Me conmovió y le dije: «¡Ana, eso es un proyecto!». Así surgió este trabajo que celebra el vínculo entre la Dra. Coll y las mujeres, a veces con hijas y nietas, que ella sigue atendiendo hasta hoy. Una conexión profundizada por las etapas de nacimientos y renacimientos que vivimos las mujeres. MZ

 

Texto de Silvia Mangialardi:

Un acto poético

Fotografiar la memoria ajena es un acto profundamente poético, porque la memoria es un proceso interno, subjetivo, invisible del que solo se pueden capturar sus huellas.

Muchos artistas la han explorado en sus obras, utilizando imágenes para reconstruir o reinterpretar el pasado. Casi todos partieron de fotografías existentes con las que trabajaron, de diferentes maneras, para construir sus mensajes.

En cambio, María no contaba con imágenes de las que partir, apenas algunas fichas de pacientes y la profunda e íntima relación que Ana fue construyendo con las personas que atendió a lo largo de su extensa trayectoria como profesional.

La fotógrafa tuvo, entonces, que hacer un trabajo de escucha y empatía, poniendo su instrumento de trabajo al servicio de los recuerdos de los otros. Así, convirtió su cámara en un transcriptor de lo invisible, registrador de las vivencias de varias generaciones de las mujeres de la Dra. Coll.

Para dar forma visual a esta historia, María reunió a Ana Coll y sus pacientes en el estudio. No se limitó a observar, también convocó, generando un entretejido de recuerdos. Todo un acto de creación en sí mismo.

 

El espacio de su estudio se transformó en un pequeño teatro donde lo vivido pudo representarse en un escenario íntimo por el que desfilaron viejas emociones con ropajes de hoy. En presencia de los otros, se activaron los recuerdos. Surgió así un entrecruzamiento de relatos, combinado con trastocamientos de tiempos y experiencias. De a poco, se fueron sumando a las reuniones hijos y nietos, y los maridos que presenciaron los partos, y   María no dudó en entrar, con el máximo respeto, en la intimidad de sus hogares y sus barrios.

En este sentido, la autora fotografía una memoria ajena, que -aunque no le pertenece- la atraviesa como mujer, como testigo y como artista. Y ahí reside la fuerza y la autenticidad de este trabajo.