CONVOCATORIA ELF

ESCUCHAR LA FOTOGRAFÍA

Programa de residencia para artistas

¿Qué es ELF?
Escuchar la fotografía
se presenta como un espacio que pretende una tentativa tanto sobre la captura de sentido de lo fotográfico (estar atentos a lo que la fotografía nos dice) como a la dimensión sonora de la imagen.

De esta manera, un corpus de fotografías le habla a un grupo de artistas e investigadores para inducir reflexiones y servir como disparador para producciones artísticas en un contexto signado por el intercambio.

¿Qué artistas participan?
Cada grupo de becarios está conformado por artistas de diversa procedencia: músicos, videastas, artistas sonoros, escritores, performers, artistas visuales, etc. Valoramos la formación de un grupo heterogéneo de residentes que aporten riqueza al trabajo en grupo.

¿Cuánto dura el programa?

Son 9 encuentros. Un encuentro semanal, los miércoles
Desde el miércoles 5 de mayo al miércoles 30 de junio.

Horario: 18.30 a 21

¿Cómo participar de la convocatoria?

Hacé click en el botón de abajo y completá el formulario ELF. Ante cualquier consulta escribinos por privado y te asesoramos.

Escuchar la fotografía es una actividad no arancelada.

Director de proyectos institucionales: Jorge Zuzulich @jorgezuzulich
Coordinación operativa: Quio Binetti @quiobinetti

ESCUCHAR LA FOTOGRAFÍA

ESCUCHAR LA FOTOGRAFÍA

Programa de Residencia para Artistas

Coordinación general: Jorge Zuzulich
Coordinación operativa: Quio Binetti

Como señala Pauline Oliveros: “(…) la escucha tiene lugar de forma voluntaria. Escuchar (listening) no es lo mismo que oír (hearing) y oír no es lo mismo que escuchar”. En tal sentido, la escucha puede considerarse una dinámica signada por la actividad.

Pero, para nuestro caso específico, ¿es factible escuchar lo fotográfico? ¿Pueden anidar en ella las marcas de una sonoridad que es necesario restituir? Y, si fuera posible, ¿esto podría vehiculizarse a partir de un acto volitivo?

En tal sentido, Escuchar la fotografía se presenta como un espacio que pretende una tentativa, tanto sobre la captura de sentido de lo fotográfico –estar atentos a lo que la fotografía nos dice– como a la dimensión sonora de la imagen. De esta manera, un corpus de fotografías le habla a un grupo de artistas e investigadores para inducir reflexiones y servir como disparador para producciones artísticas en un contexto signado por el intercambio.

Cada grupo de becarios está conformado por artistas de diversa procedencia: músicos, videastas, artistas sonoros, escritores, performers, artistas visuales, etcétera. Algunos textos compartidos sirven para hacer resonar las cuestiones señaladas en los procesos de trabajo. Algunos invitados –filósofos, curadores, teóricos del arte, historiadores, investigadores de diversas disciplinas– proponen puntos de vista para abrir discusiones al respecto.

Cada año, los dos grupos de becarios conformados, desarrollarán los encuentros en dos instancias temporales diferenciadas; unos, lo harán entre mayo y julio; los otros, entre setiembre y octubre (ocho encuentros cada grupo). Al final de los recorridos de ambos grupos, se presentarán públicamente los procesos desplegados por cada integrante.

Los resultados tentativos se recogerán en un libro que se editará bienalmente. Éste reunirá la perspectiva de los grupos de trabajo; allí, cada integrante compartirá un aporte por escrito sobre el proceso, la temática y acerca de su propia producción. 

Como señala Pauline Oliveros: “(…) la escucha tiene lugar de forma voluntaria. Escuchar (listening) no es lo mismo que oír (hearing) y oír no es lo mismo que escuchar”. En tal sentido, la escucha puede considerarse una dinámica signada por la actividad.

Pero, para nuestro caso específico, ¿es factible escuchar lo fotográfico? ¿Pueden anidar en ella las marcas de una sonoridad que es necesario restituir? Y, si fuera posible, ¿esto podría vehiculizarse a partir de un acto volitivo?

En tal sentido, Escuchar la fotografía se presenta como un espacio que pretende una tentativa, tanto sobre la captura de sentido de lo fotográfico –estar atentos a lo que la fotografía nos dice– como a la dimensión sonora de la imagen. De esta manera, un corpus de fotografías le habla a un grupo de artistas e investigadores para inducir reflexiones y servir como disparador para producciones artísticas en un contexto signado por el intercambio.

Cada grupo de becarios está conformado por artistas de diversa procedencia: músicos, videastas, artistas sonoros, escritores, performers, artistas visuales, etcétera. Algunos textos compartidos sirven para hacer resonar las cuestiones señaladas en los procesos de trabajo. Algunos invitados –filósofos, curadores, teóricos del arte, historiadores, investigadores de diversas disciplinas– proponen puntos de vista para abrir discusiones al respecto.

Cada año, los dos grupos de becarios conformados, desarrollarán los encuentros en dos instancias temporales diferenciadas; unos, lo harán entre mayo y julio; los otros, entre setiembre y octubre (ocho encuentros cada grupo). Al final de los recorridos de ambos grupos, se presentarán públicamente los procesos desplegados por cada integrante.

Los resultados tentativos se recogerán en un libro que se editará bienalmente. Éste reunirá la perspectiva de los grupos de trabajo; allí, cada integrante compartirá un aporte por escrito sobre el proceso, la temática y acerca de su propia producción. 

Becarios mayo/julio 2020
Silvina Cafaro (Literatura) / Juan Cerono (Música) / Mariela Beker (Artes Visuales) / Victoria Keriluk (Performance) / Elena Fuster (Danza) / Agustina Ciccola (Performance) / Jesica Januszevski (Danza)

Docentes invitados mayo/julio 2020
Pablo Orlando (Estética) / Federico Barabino (Música/Arte sonoro)

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