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«El espacio infinito»

Georges Rousse

Curaduría: Marisa Sanabria Sequeiros

INAUGURACIÓN JUEVES 10 DE SEPTIEMBRE | 18:30H 

ArtexArte inaugura el 10 de septiembre “El espacio infinito”, una exposición del fotógrafo francés
Georges Rousse con curaduría de Marisa Sanabria Sequeiros, que propone un cruce entre la obra fotográfica de Rousse y la literatura de Jorge Luis Borges.
El proyecto parte de una idea central: lo infinito no reside en la extensión del espacio, sino en la imposibilidad de abarcarlo. La aparición del espacio como realidad depende de una posición fija desde la cual puede revelarse ante nuestros ojos —un punto que, sin embargo, no es absoluto: en cuanto se desplaza, la realidad se multiplica y lo que parecía totalidad se revela como una perspectiva entre infinitas.

  • «Básteme, por ahora, repetir el dictamen clásico: La Biblioteca es una esfera cuyo centro cabal es cualquier hexágono, cuya circunferencia es inaccesible.»

— Jorge Luis Borges, La Biblioteca de Babel (1944)

  • «Si el espacio es infinito estamos en cualquier punto del espacio. Si el tiempo es infinito estamos en cualquier punto del tiempo.»

— Jorge Luis Borges, El libro de arena (1975)

 

Referencia ineludible en el campo de la intervención del espacio, Rousse comenzó en los años ochenta —influenciado por el land-art— interviniendo in situ lugares abandonados con figuras pintadas y/o construidas. Con el tiempo desarrolló un lenguaje cada vez más conceptual y geométrico, orientado a una abstracción total. Su fotografía final condensa en un único punto de vista la memoria de todo el proceso de intervención, construcción, descomposición y transformación del espacio real: una forma emerge, una figura se alinea, una imagen se revela.

Esa revelación no es inmediata ni estable —solo existe en un punto preciso, y fuera de él la imagen se fragmenta y se disuelve. El espacio, así, deja de ser una evidencia para convertirse en una construcción, y ver se transforma en un acto.
Esa misma inestabilidad de lo visible es un rasgo distintivo de la literatura de Borges, donde el espacio siempre está puesto en cuestión: como libro infinito, como punto que contiene todos los puntos, como espejos y reflejos múltiples o como laberintos sin centro. El espacio borgiano escapa a toda idea unívoca; es una construcción mental que depende del propio acto de la lectura: leer, pensar, imaginar.

Tanto en Rousse como en Borges, el espacio se forma a partir de la tensión entre la unidad y la dispersión: la imagen aspira a una forma total, pero esa totalidad es ilusoria. Lo visible aparece, entonces, como aquello que se manifiesta en el límite mismo de su propia desaparición.
“El espacio infinito” reúne cuatro ejes que despliegan, en paralelo, la fotografía de Rousse —trabajada a lo largo de más de cuarenta años— y la literatura de Borges: los espejos y los objetos imposibles, la multiplicidad y el infinito. Son temas que se inscriben entre lo visible y lo pensable, entre la aparición de la imagen y su imposibilidad de ser. Mientras en Borges el espacio se despliega en una ficción que desborda toda representación, en Rousse la imagen construye, en el orden de lo visible, esa misma imposibilidad. En ambos casos, lo infinito no se alcanza: se produce en el instante en que el espacio deja de ser lugar para convertirse en enigma.